"Soy"... o lo que denominamos como "yo":
Esta relacionado intrínsecamente con la identificación presuntuosa que asume el observador, siendo este la actividad, en sí misma, del proceso de contemplación- Esto consiste en la comparación dual de los elementos identificados dando como resultado una especie de contraste y variabilidad general, dando la posibilidad de infinitos puntos referenciales; desde una visión holística y homogenea orientada hacía un todo bifurcado en partes funcionales interconectadas y correspondientes a la causa unificadora primordial, hasta la posibilidad de un paradigma disociado, único e invariable o también efímeros y fugaces eventos irrepetibles más que improbables.
Este conjunto de patrones y sucesos, es contenido y a la vez rebasado, por una misma fuerza inmarcesible, relativa a dios, que se encuentra exorbitante en cada forma y en cada operación forjadora, contrariando al objeto moldeado y al mismo tiempo en una connivencia foránea: Alude esta a una disipación de ideas putrefactas ya establecidas en una conversión conveniente del elemento mente para la producción sagaz de nuevos ordenes superiores y sistemas de organización mental más eficaces, fertiles, y allegadas a nuestro sentido de realización e inclinación que de nuestra profunidad emana, sin gestión, hasta ahora, de perspicacia en la acción participativa en uno mismo y en los eventos que uno considera ajenos, pues no es más que ilusión, y no por esto es menos real que la realidad misma...
La consistencia en la atención contemplativa,
es la presencia diligente que estriba en nuestra confianza de entendimiento;
Que en cuanto sabemos se encuentra el aliento del espíritu perenne,
presteza vigía.
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